Jimeronica
04-07-2024 11:23

Como fan de los juegos de mesa (o boardgames), hay dos frases que podría apostar que son las que más escucho cuando converso del asunto: “A fulanito no le gustan, probé mostrarle todos estos y no se enganchó” y la otra, generalmente dicha por personas como “fulanito” de la frase anterior “No me animo, veo todo eso y me parece un montón para mi cabeza”. Para la gente que está intentando introducir a alguien a los boardgames y no puede, para la gente que tiene miedo, hay una sola respuesta: no están jugando en el orden correcto. 

Pueden discutirme lo que gusten, pero antes de emitir opinión, tienen que probar este camino a la complejidad que he diseñado para neófitos a través de los años.

“Guien son vó?” se estarán preguntando mientras leen estas palabras.

Nadie. Sólo una chica que empezó a incorporar juegos de mesa a un club que era sólo de rol, y durante tres años de enseñarlos, mostrarlos y experimentar; descubrí que hay un camino infalible al amor por ellos.

«Ni idea, me distraje cuando explicaste»

La curva de aprendizaje

Lo hacen los videojuegos, lo podés hacer vos también. A diferencia de un fichín, la tenes que diseñar vos, de manera artesanal. La clave está en el orden.

Si pretendés enseñarle álgebra a alguien que todavía no sabe que sumar, vas a fallar seguro.

El problema de los boardgames es que algunos son verdaderamente hermosos y creemos que por su diseño atractivo, cualquiera podrá disfrutarlo. También sucede que si jugamos algo con demasiada frecuencia, esa costumbre nos hace generar una especie de “sesgo” donde olvidamos que para el recién llegado, puede ser arrollador. 

La buena noticia es que este caminito también está acompañado de un ascenso gradual de precios. Generalmente los más sencillos son más baratos y a medida que la complejidad aumenta, se irán encareciendo. Dado que no estamos en una situación económica fácil, incluso para los más complejos haré todo lo posible por priorizar títulos económicos y adquiribles en nuestro país. Si les gusta, quizá más tarde construya otra nota de consejos para adquirirlos.

juegos de mesa paraíso

Así se ve el paraíso

Primeros pasos

La mayoría de las personas que recién ingresa al mundo de los juegos de mesa cree que el universo de la complejidad está en obras como TEG o Monopoly. Los detesto profundamente: ambos tienen una enorme dependencia del azar pero además, no están equilibrados para volver la experiencia algo disfrutable. Toda persona que se precie de haber jugado TEG alguna vez puede dar fe de partidas infinitas, gente frustrada que se quiere ir y le regala países a otro, personas que prefieren morir de una vez y tienen una repentina levantada por sacar muchos seis en los dados… nada está diseñado para que sea satisfactorio. Pero, ey, también fue noble y es recuerdo de juventud para mucha gente. 

Por suerte, y gracias a a la existencia de un noble mecánico dental (sí) llamado Klaus Teuber, en 1995, de la mano de Colonos de Catán, nace un nuevo género: el eurogame. Por supuesto que con el paso del tiempo, la popularización y producción, un eurogame no necesita ser europeo para pertenecer a dicha categoría, pero si suele contar con las siguientes características: 

-Mayor importancia del sistema de juego que su temática. Esto significa que se prioriza su equilibrio, el ciclado y la eficiencia de sus mecánicas sin caer en fallas como la que mencionamos del TEG.

-Fomenta la cooperación de sus jugadores durante la partida, evitando eliminaciones tempranas y contribuyendo a la recuperación de rezagados. En síntesis: elude las características injustas que tienen otro tipo de juegos. Y esto se traduce en: diversión para todos hasta el último momento.

-Duración limitada, a lo sumo, a unas pocas horas.

-Escaso uso del lenguaje, lo cual permite su globalización, interpretar símbolos o dibujos, acelerar el proceso de aprendizaje.

-Y, en términos generales, su mayor sencillez respecto a juegos precedentes, derivados de la escuela anglosajona. 

Colonos de Catán ni siquiera es uno de los mejores. Sigue dependiendo mucho de los dados y eso hace que haya momentos ridículamente frustrantes. Pero no se puede negar el hito que representa y cómo marcó un precedente para que nazca una nueva era en los boardgames. Quien sabe como entrar correctamente, probablemente nunca más quiera volver a salir. 

Klaus Teuber

De mecánico dental a diseñador de boardgames. Lamentablemente el gran Klaus Teuber dejó este mundo el año pasado.

Juegos sociales: HDP

Este debe ser el inicio de tu viaje. Evitá cualquier título que requiera de cálculos y estrategias. Es verdad que no todo el mundo es igual, y mucha gente no es fan de los sociales, pero algo es indiscutible: son fáciles de enseñar y aprender, duran poco tiempo y el desafío que exigen es liviano

El primero podría ser “Hasta Donde Puedas” (HDP) la versión argentina del afamado “Cards Against Humanity”, económico, fácil de conseguir, editado en este país y con expansiones siempre al alcance. Más que un eurogame, es un party game, sin embargo; introduce con facilidad la dinámica interactiva y permite incorporar de manera disimulada las primeras estrategias: a cada consigna leída por un participante, no sólo tendremos que elegir una respuesta graciosa, habrá que aprender a interpretar cuál es el humor que interpela a su lector. 

HDP Hasta donde puedas

¿Humor contemporáneo o realidad?

Juegos creativos: Dixit

Esta es la segunda parte del proceso. Una vez hemos incorporado la dinámica social, la imaginación entra en juego, pero también la libertad. Dixit se consigue en la tienda de Maldón, pero también descubrí que hay una versión más económica con mecánicas muy parecidas llamada Musa, que se encuentra en más tiendas

Independientemente de cuál de los dos elijas, el sistema es sencillo: a través de la libre interpretación de imágenes artísticas bastante surrealistas, podremos titularlas con nombres de películas, palabras, frases, sonidos, nombres o lo que se nos ocurra; y así invitar al resto a proponer opciones que representen esos títulos con las cartas de su propia mano. A partir de estas apuestas cada participante tendrá que adivinar qué carta propuso el «cuentacuentos» de turno, puntuando aciertos pero también ganando puntos los jugadores más atinados al título. Si el cuentacuentos fue demasiado alevoso y se lleva todos los votos, no suma puntos, así que habrá que experimentar en terrenos de sutileza. 

No exige más que imaginación y mucho puede variar según qué interpretación le despierta a cada participante una imagen. Acá el factor social sigue estando bastante presente, pero ya hemos ejercitado sutilmente la inteligencia desde su veta creativa, que al priorizar la libertad no genera sensación de presión y así, casi sin querer, nuestros jugadores han subido un nivel de boardgameo

Dixit

En la vida: Carta del Dixit. En mi historia: Pirulo Rivarola.

Juegos de mecánica simple: Love Letter

Perfección. Habrá otras versiones y distintas alternativas para recorrer este camino, pero en mi opinión, este juego es el boardgame definitivo. Su versión clásica es impecable, nunca aburre, es rápida, no tiene momentos injustos, suele ser la apertura o el cierre de cualquier evento; como frutilla del postre, sus creadores están tan convencidos de la calidad de su producto que ofrecen una versión gratuita print an play en su página.  Su única «contra» es que tolera un máximo de 4 participantes, pero ya notarán que en el mundo del boardgame, 4-5 es lo más habitual. 

Love Letter será el primer gran desafío para neófitos. Principalmente porque incurre en una sensación a la que habrá que habituarse: al principio nada parece tener mucho sentido, hasta que después de un par de rondas, cae la ficha y todo conecta a la perfección. En sí mismo, es un muy simple sistema de cartas, en el cual triunfará la persona que llegue más rápido a ganar 4 rondas.

Cada carta tiene diferentes efectos (acusar a un jugador de tener una carta, obligarlo a descartarse, mirar la mano, intercambiar carta, etc.) y quedará en pie quien al terminarse el pequeño mazo haya conservado la carta de mayor valor o quien haya quedado en pie eliminando al resto. La clave es que habiéndonos familiarizado lo suficiente con sus mecánicas, somos capaces de deducir el curso de las acciones y así tomar decisiones que nos beneficien. No se puede mentir en ningún momento, únicamente “bluffear” sólo con ciertos cursos de acción. Y les puedo asegurar que serán minutos de diversión incomparable, el lore acompaña con una deliciosa historia que se ajusta a las mismas mecánicas creando guiños de lo más interesantes. Felicitaciones, tus recién llegados están en condiciones de dar el primer gran paso

love letter

Versión 1.0.0

Abriendo la mesa: Kingdomino 

Una vez ya incursionamos en la estrategia y las cartas, podemos extendernos en la mesa con mayor cantidad de elementos, de paso aprender una de las grandes bases en la mayoría de los boardgames: observar al contrincante

Esto no significa necesariamente que se vaya a convertir en una batalla descarnada (aunque a veces pueda pasar), pero sí debemos entender que no somos una isla y la mejor manera de ganar será adelantarnos a las decisiones del resto de los jugadores. Kingdomino tiene mecánicas muy simples: debemos construir nuestro reino a base de fichas dobles que conectan distintos tipos de tierras con diferentes valores. Cuesta muy poco aprenderlo, porque involucra un clásico que conocemos: el famoso y querido dominó, con un extra de mecánicas y hermosas ilustraciones que lo vuelven más divertido.

Lo interesante es que, a medida que vayamos aprendiendo, veremos que puede ser más importante identificar qué fichas va a querer el otro y tratar de agarrarlas primero, antes que hacer un reino que se vea hermoso, prolijo y… de baja puntuación. Como si todo esto no fuera suficiente, es facilísimo de conseguir en Argentina, tiene cero dependencia lingüística y cada partida no dura más de 15 minutos.

Kingdomino

El Kingdomino que tenemos en casa es polaco, pero nunca importó. Las bondades de no tener idioma.

Fuerzas unidas: La Isla Prohibida

Ahora que ya estamos en condiciones de usar un tablero y antes de hundirnos en el hostil territorio de la competencia, recomiendo hacer un pequeño paseo por la enorme cantidad de colaborativos que tiene este género, algo no tan común en opciones occidentales. Esta opción ayuda a sumar seguridad a sus participantes mediante la participación grupal y al mismo tiempo, sin darse cuenta, se están enfrentando a un enorme desafío, porque ganar juegos colaborativos suele ser más difícil que los competitivos. Al mismo tiempo, la modalidad de “todos contra la máquina” tiene un efecto muy satisfactorio que nos provoca deseos de volver a intentarlo, no es lo mismo estar cerca de lograrlo individualmente que haber hecho un esfuerzo mancomunado. 

En este caso mi opción favorita es Pandemic, pero como no se edita en Argentina, la mejor alternativa es La Isla Prohibida, de mecánicas muy similares, fácil traslado y lindo diseño. La consigna es simple: somos un grupo de viajeros que tendrá que rescatar cuatro reliquias y huir de una isla que, con el correr de los turnos, irá hundiéndose cada vez más. Cada rol tiene diferentes utilidades y es importante planificar los turnos con antelación, pensando cuáles son las maneras más eficientes de ahorrar tiempo antes que suceda una catástrofe marítima. 

El único riesgo de esta modalidad es que aparezca un “jefecito”, le llamo así a las personas que inconscientemente tienden a acaparar y dar demasiadas órdenes, volviendo muy aburrida la experiencia. Si evitamos que eso suceda y dejamos que todo el mundo tome decisiones, opine y participe, ya estamos en condiciones de empezar con lo verdaderamente complejo.

Isla prohibida

Confieso que cuando lo compré ni siquiera sabía de que era, pero qué linda caja.

Básicos con tablero: Pócimas y Brebajes

Ahora que hemos colaborado, estamos en condiciones de competir. Antes de trabajar la estrategia detrás de cada decisión, podemos empezar con uno bastante liviano que depende mucho del azar de una forma divertida y se centra en la gestión de riesgos: Pócimas y Brebajes

En este caso seremos alquimistas que durante 10 rondas, intentaremos incorporar a nuestra pócima la mayor cantidad de elementos para hacerla crecer mientras tratamos de evitar que explote. Para lograrlo, inicialmente contaremos con una cantidad determinada de ingredientes, pero cuanto más avanza nuestra pócima, más recursos tendremos para comprar nuevas sustancias. Cada una tiene efectos determinados para prolongar la creación de la misma evitando la explosión. 

Es otro juego muy sencillo y aborda distintas metodologías para lograr el objetivo. Una vez empezamos a comprar los primeros ingredientes, veremos que cada persona se decanta por unos u otros, haciendo que se parezca mucho a la creatividad de cada chef en su propia receta. Divertido, no dura más de media hora y trae una considerable cuota de adrenalina cuando caemos en la tentación de seguir agregando ingredientes y, al mismo tiempo, no saber si por correr ese riesgo podamos hacerla explotar. 

Pocimas y brebajes

El tablero es una olla de alquimista, hermoso.

Entrando a los clásicos: Colonos de Catán

Llegamos finalmente al protagonista de esta historia. Quiero decirles que Catán no está ni cerca de ser de mi favorito, pero es un clásico mundial y si tenemos afinidad por los boardgames tenemos que testearlo al menos una vez. Por otro lado, aunque use dados y nos esclavice su azar, es el que de forma más directa nos enseña a implementar otro rasgo de los buenos juegos de mesa: elegir distintos caminos para llegar al mismo objetivo

En Colonos de Catán tendremos que tratar de llegar a 10 puntos de victoria construyendo poblados, ciudades y caminos de nuestro color. Esto se logra obteniendo recursos según nuestra posición inicial estratégica, intercambiándolos tanto con el juego como negociando con los participantes. Lo divertido es que no sólo no hay una mejor manera de ganar Catán, sino que esto puede cambiar durante el transcurso de la partida de acuerdo a nuestra suerte. 

Podemos avanzar construyendo una gran cantidad de caminos, obteniendo puntos de victoria secretos, armando grandes ciudades o monopolizando productos, entre otras. Pero además, será clave mantener el equilibrio entre no quedarse atrás y no avanzar demasiado rápido, para evitar llamar la atención del resto, que avanzará raudo a bloquearnos antes de lograrlo. 

Esta obra es fundamental porque aunque seguramente insultemos más de lo debido cuando salgan números en los dados que no esperábamos, nos obliga a manejar la astucia para negociar y la táctica para ocultar nuestras verdaderas intenciones

Colonos de Catan

Recomiendo el juego base, sus expansiones son… raras.

Drafteo con complejidad: Sagrada

Lo interesante de Sagrada es que si bien es un boardgame mas difícil de entender y que puede costar un par de partidas adaptarse a su funcionamiento y obtención de puntos, una vez nos acostumbramos a su mecánica, es más fácil de gestionar que Catán. Esto es algo muy frecuente en el mundillo y se debe a las abstracciones que a veces involucra el gameplay. Mientras que Catán va burdamente al hueso explicando que cuanto más grande, extenso y populado de guerreros es un reino, más ganaremos; Sagrada explora variables númericas, combinaciones de color y otras reglas geométricas. Una vez que pasamos esa barrera, es divertidísimo y se parece mucho a la droga. 

En Sagrada tendremos que construir un vitral (evocando los de la Sagrada Familia en su nombre) mediante el drafteo (selección azarosa) de dados de varios colores sacados de una bolsa. El posicionamiento de dados tendrá que respetar varias normas: como un patrón de colores elegido de antemano, no repetir color o número a los lados. Pero también habrá varios objetivos públicos que podrían hacernos puntuar, por ejemplo hacer diagonales de un mismo color, juntar pares de 4 y 5, tener números o colores todos distintos por columna, etc. 

Para sumar complejidad, contaremos con un número de herramientas que pueden ayudarnos a desobedecer temporalmente algunas de esas reglas, pero el costo será más difícil de pagar según la dificultad de patrones que hayamos elegido. Entonces quien haya elegido patrones complicados, tendrá más chances de comprar herramientas y viceversa. Además, cada participante cuenta con un objetivo secreto, muchas veces el factor detonante para ganarle al resto. 

Quizá, habiendo leído esto piensen que es todo chino básico, pero les juro que es realmente gratificante y acá sí nos sumergimos en una batalla muy frecuente en boardgames: las ganas que tenemos de que nuestro diseño quede perfecto versus la necesidad de observar tableros ajenos y robar el dado que van a necesitar los demás. 

Sagrada

Te entra por los ojos pero también funciona bárbaro.

Heavy Metal Boardgaming: Bitoku

La realidad es que encontrar juegos super complejos en Argentina es bastante difícil, generalmente quienes coleccionamos solemos incurrir en grupos de compra y venta de facebook donde se suelen conseguir usados, o en su defecto hacemos traer algo a lo que le tenemos muchas ganas y nos sale un buen riñón. En esta sección me hubiera encantado poder incluir algún título de Stonemeier que, a mi parecer, es la mejor productora de boardgames en el mundo. Pero a día de hoy todavía no se publican sus versiones económicas en el país. 

Si buscamos dentro de lo que está accesible por estos lares, entonces nada mejor que Bitoku.

¿Por qué?

En principio, tiene varias mecánicas incorporadas, y ya no nos encontramos con un sistema principal. Podemos tener una estrategia pero en distintos ciclos del juego habremos de utilizar diferentes modalidades: colocación de trabajadores, gestión de mano y creación de motor. Para no extendernos hasta el infinito, significa que tendremos fichas que cumplen funciones según donde las coloquemos, habrá que decidir qué cartas guardar o utilizar, y finalmente: cada turno la construcción de nuestro propio sistema nos ahorrará turnos y hará más eficiente la llegada a la victoria. 

Como si todo esto no fuera suficiente, Bitoku es precioso: somos espíritus del bosque en su camino hacia la trascendencia, con el objetivo de elevarse y convertirse en el próximo gran espíritu del bosque. Para ello contamos con la ayuda de yōkai, kodamas y distintos peregrinos del camino. La variedad de acciones es realmente amplia, y eso sin tener en cuenta el dominio personal, en el que se despliega estrategia adicional a la hora de gestionarnos.

Bitoku

Belleza incomparable

 

Aclaraciones finales

La complejidad de un juego no lo vuelve un dolor de cabeza y ahí está clave del amor por los boardgames. Cuando nos acostumbramos a ellos, entendemos que la única dificultad radica en comprender su funcionamiento y tomarse el tiempo en incorporarlo, de hecho, a veces lo más difícil es el tiempo que toma armarlo. Pero una vez cae la ficha y entendimos cómo funciona cada cosa, va «por un tubo«. 

Como dije al principio: no se trata necesariamente de que el juego sea fácil o difícil de ganar, es haber aprendido subiendo la escalera en el orden correcto. Ahora que llegamos hasta acá, el universo del juego de mesa se ramifica en una enorme diversidad de géneros, será tarea de ustedes mediante la constante experimentación descubrir cuáles son sus modalidades favoritas y cuáles les aburren, para así ir armando su propia biblioteca. 

¿Les gustaría leer guías de cada género en otro artículo?

¡No dejen de contarme si probaron este camino y cómo les fue! 


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Jimeronica
Guionista, Editora, Project Manager, Astróloga, Barmaid... Entre otras, no necesariamente en ese orden de prioridad. Una idealista que no sabe comulgar con algunas caretas modernas, posiblemente por eso estoy escribiendo acá.