Adolescence: Anatomía del incel

Adolescence: Anatomía del incel
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Adolescence: Anatomía del incel

(Adolescence, el nuevo hit de Netflix se estrenó hace unas semanas. Este artículo se escribió hace dos meses y cuando salió la miniserie entendimos que era necesario hacer la inclusión y que, dada la enorme problemática, era menester aprovechar el envión aunque parezca clickbait).

La miniserie de 4 episodios se vende como un thriller y es lo primero que tenemos que resolver de manera veloz: Adolescence no es un thriller. No hay un enorme misterio.

En un suburbio inglés ocurre el femicidio de una adolescente. El primer episodio nos muestra la captura del sospechoso, un chico de 13 años, y el posterior desarrollo de su proceso por los ejes del sistema legal inglés. Todo este episodio se maneja con un nivel de detalle que parece una forma de propagandear el muy “progresista” protocolo y orden de la justicia pirata. En el segundo episodio, los policías encargados de la investigación visitan la escuela de Jaime, el acusado, para interrogar a los compañeros: a la policia le falta un motivo y un arma de asesinato. Hay una secuencia de persecución arruinada totalmente por la estética del plano secuencia, pero es un capítulo sólido con algún momento flojo de desarrollo (¿el hijo decide contarle cosas ahí en vez de en su hogar? mmm). El episodio 3, medio año después del femicidio, transcurre de manera íntegra en una entrevista al muchacho por parte de una psicóloga forense contratada por su abogado. Este episodio es el más jugoso de la trama. El que nos muestra a Jamie en todo detalle. Sus arranques de violencia con la psicóloga (mujer); sus frenos de mano cuando interrumpe el guardián (hombre) a reprenderlo. Los estallidos cuando la psicóloga indaga sobre la personalidad y carácter de su padre que tal vez den indicios de su propio ser.

El último episodio es quizá el más interesante cuando se presenta lo que sucede con la familia de Jamie: papá, mamá y hermana mayor. Cómo afrontan lo que hizo un año después. Los que hayan visto “We need to talk about Kevin” van a encontrar algunos parecidos y -a lo mejor- la empatía para entender que se puede hacer todo lo mejor posible e igual terminar criando a un criminal.

Las críticas a Adolescence -críticas que en principio no comparto del todo- van por el lado ideológico.

Nunca se concentran en la víctima. La víctima no importa. Lo que sufre su familia tampoco.

Esto es así porque los productores no quieren contar esa parte de la historia. No se puede criticar una obra por no ser lo que uno desea. Se la critica por los fallos en lo que es. A un abogado no podemos juzgarlo por no ser arquitecto. Lo juzgamos por ser, en todo caso, un abogado mediocre que desconoce la ley. Los productores eligieron que cada episodio, filmado en estricto plano secuencia (aunque quizás los observadores técnicos encuentren momentos donde parece que hay algún corte) se concentre en un aspecto fundamental alrededor del crimen. Y con ese criterio, las fallas son menores.

Casi lo fuimos

– se ven por lo menos 3 (tres) mujeres esperando para ingresar. Ojo.

Nosotros, los que leemos historietas (comics, manga, fumetti). Los que vemos dibujitos animados (americano, anime). Los que jugamos jueguitos (videojuegos, rol, TCGs, boardgames). Los que disfrutamos de la ciencia ficción, las computadoras, y los nichos más abstractos. Esquivamos una bala a la que le habían tallado nuestro destino.

Estuvimos en el camino en el que se encuentran el 99% de los Incels.

Es cierto que cuando llega al mainstream es porque se empezó a preocupar un montón de gente con recursos que hasta hace cinco minutos no sentía el calor. Pero cualquiera “cronicamente online” tiene conocimiento del peligro de los incels desde los lejanos tiempos del GamerGate. De alguna manera los incels existieron siempre, pero en formatos individuales y sin la chance de agruparse.

El origen

El origen del concepto es conocido y wikipediable. Una persona queer de Canada creó en 1997 una lista de correo electrónico para charlar con personas que estuvieran atravesando por situaciones de “celibato involuntario”. En criollo: ganas de coger y no tener con quién. En esos años mozos de internet era todo más amable. No existía una discusión de género ni se involucraba la misoginia. O al menos, no era a un nivel donde se debatía en conceptos de “esto es o no terrorismo“.

Fue con el crecimiento de los foros y las redes sociales (y la posibilidad del anonimato) que la incelitud se transformó en una suerte de ideologia. Hay una conexión entre internet, los foros, ser nerd y el celibato involuntario. Está ahí a la vista de todos y ha sido detallada con precisión por sociologas y escritoras feministas estudiosas del fenómeno.

– un ejemplar promedio desarrollándose en su hábitat natural.

Los guionistas de Adolescence tenían una gran oportunidad de explicar el fenómeno con algo más de profundidad. En cambio decidieron tocar por arriba el asunto durante el segundo episodio en una secuencia bastante mal producida y ejecutada (comentada mas arriba) en la que el hijo del policia a cargo de la investigación decide explicarle que Jaime era víctima de bullying -siendo él mismo víctima de bullying y este es un detalle excelente dentro de la floja ejecución- y que lo trataban de incel y de consumir de la falopa de la manósfera. Luego, en otra escena que también pudo resolverse mejor, su compañera de investigación le nombra a Andrew Tate como ¿representante? principal de la ideología. Pero no suelta ningún otro nombre. El guión se olvida convenientemente de los Jordan Peterson, Alek Minassian o Elliot Rodger. Señalan a Tate porque es el mas universalmente ridiculizado por sus posturas y porque fue incluso preso por sus crímenes.

Ser nerd (o geek o como carajo les interese decirle a ver anime, jugar videojuegos, y similares), en una época donde internet era un privilegio, era un poco condenarse a la soledad. A principio de milenio (¡hace veinticinco años!), la sociedad no estaba tan acostumbrada a lidiar con personas de veinte años ancladas en hobbies históricamente catalogados como cosa de niños. Éramos unos pelotudos, bah. Internet facilitó observar que los pelotudos éramos también una bocha. Pero no ocurrió sin daño.

La capitalización

Pasó tiempo hasta que pudimos verlo. Quizás hasta una década. Quiero determinar el principio del Universo Cinemático de Marvel como un señalador clave de la masividad del nerdismo. Fue necesario que existieran esos eventos globales para visibilizar algo que siempre fue masivo. “El Señor de los Anillos” tenía vendidas 100 millones de copias antes de que existieran sus películas. En los fandoms siempre juega “ser el primero”. Ser el original. Los foros ya daban buena cuenta ANTES de Facebook o MySpace de que no estábamos solos en ese mundo. Foros y algunos pioneros en Youtube.

El anime, cueva de incels si las hay, explotó como nunca en esa década alcanzando una normalización a partir del 2010 que perdura hasta hoy.

Siempre fuimos muchos.

– Jacob Thrombey, ejemplo preciso y eficiente en “Knives Out” (2019) de Rian Johnson.

Lo que yo quiero determinar, experimentando un poco con las teorías, es cómo el nerdismo capitalizó el incelibato. Cuando digo “experimentando” en realidad estoy siendo un chanta. No busco ninguna triada dialéctica. Pretendo desarrollar en mi historia personal y encontrar qué es lo que NO pasó para entender lo que SI sucedió en otros lados.

En principio creo que hay algo que es evidente: El incel actual es de derecha. Tal vez pueda haber supuestos incels de izquierda (o mejor dicho, seguramente los hay), pero es contradictorio en relación al fenómeno actual.

Ser incel desde el 2005 en adelante (se hizo ampliamente popular una década después pero la génesis está ahí), significa en principio ser hombre, y aparte, ser heterosexual. La contrapartida femenina se identifica como femcel, un nicho ínfimo que no comparte casi ninguna característica aparte de la relación sexual.

Este tipo de célibe involuntario, hombre y heterosexual, es de derecha porque hace responsable a un otro de su desdicha. Son “verdades” que se complementan. No lo asumen como algo personal. Y al señalar a alguien más como el responsable de sus problemas terminan siendo de derecha. No hay mucha distancia entre culpar a la mujer por el celibato propio y culpar al inmigrante por la falta de trabajo. Ese discurso solo es posible y admisible en conejeras protofascistas. Es así que un muchacho de veinte años termina faneando nazis si de repente se encuentra con el concepto de incel, lo asume como propio (porque lo vive) y -elemento que es fundamental y excesivamente moderno- nadie de su círculo lo rescata.

Incels malinterpretando todo

Radiografía

Ser otaku a principios de milenio era algo arriesgado. Se pasó del desconocimiento absoluto a la marginación, y de ahí al mainstream en poco mas de veinte años. Sucedió un proceso similar con todos los hobbies de los nerdos. Los videojuegos, los comics, el rol. En definitiva, todos los nichos aceleraron su diáspora.

Hace varios años, Jason Pargin, un redactor de Cracked escribió un ensayo al estilo de los que solían poblar esa mítica web/revista: 6 verdades duras que te harán mejorar como persona. A esta altura ese artículo es legendario porque esas seis verdades son duras como puños. Uno de los postulados del artículo dice algo así:

Siempre se pregunta “¿Cómo puedo conseguir un trabajo?” y no “¿Cómo puedo convertirme en el tipo de persona que quieren los empleadores?”. Se pregunta “¿Cómo puedo hacer que les guste a las chicas guapas?” en lugar de “¿Cómo puedo convertirme en el tipo de persona que les gusta a las chicas guapas?”. Verás, porque ese segundo paso podría requerir muy bien que abandones muchos de tus pasatiempos favoritos y prestes más atención a tu apariencia, y Dios sabe qué más. Incluso podrías tener que cambiar tu personalidad.

– Agustín Laje, ejemplo preciso y eficiente de la vida real.

Tengo claro lo antipática y profundamente liberal que puede sonar esa cita, pero no deja de ser real y certera. El incel ha consumido una droga de esta era que, incluso con fines nobles, ha terminado logrando lo mismo que cualquier falopa: destruir mediante su adicción.

El “sé tu mismo” es fabuloso cuando tu ser intenta brindarle algo positivo -por mínimo que sea- a la sociedad. Deja de serlo tanto cuando lo ejercita un humano caprichoso e individualista que vive para sostener sus pequeños placeres.

“Uno mismo”

Hay una multitud de razones que explican a los nerdos de esta manera.

¿Tendencia al antinatalismo? Check.

¿Rechazo a salir del hogar o seudoagorafobia? Check. El nerdo actual ya no necesita de lo gregario. Lo han reemplazado con multitud de redes sociales que le proveen su dosis exacta de relaciones humanas en el nivel que suponen suficiente.

Muchos de nosotros, ya peinando canas, tuvimos que salir de la cueva. No crecimos con esa posibilidad. Pero ojo, por poco. Yo no tuve una novia con todas las letras hasta después de la adolescencia. Y la conocí por internet. Tuve desengaños amorosos sabiendo que el ¿fracaso? era mío. Hubiera sido insólito considerar que yo tenía derecho a algo. Incluso cuando esa clase de machismo existió desde que existe la vida humana. El incel matematiza. Le parece injusto que habiendo, a nivel mundial, paridad en la cantidad de personas de cada género, no se le haya asignado una mujer. Ahí entra el delirio del 80/20. “El 80% de las mujeres desea a un específico 20% de los hombres”. Es una concepción muy de economista neoliberal que solo comprende a las personas como números. La escuela austríaca del romance. Siempre se consideró enfermizo y marginal ese acercamiento. Ahora es considerado una muestra de orgullo. Como la estupidez.

– se puede llegar a niveles de ridículo alarmantes, como marchar por el Orgullo Heterosexual.

Hace unos años se popularizó el caso de Komesarj un popular administrador de foro incel que renunciaba al incelibato porque había conseguido novia. Komesarj descubrió que estaba errado en todo. Lo trataron de traidor a la especie. O sea digamos: el protagonista del asunto, célibe involuntario, había conseguido novia y como tal, ya no era incel. Su comunidad lo tildo de desleal. De haber “abandonado la militancia”.  El caso es que, si alguien ELIGE ser incel, por definición ya no es algo INVOLUNTARIO.

No se es INCEL si el IN de Involutario no se está ejecutando. Eso es sencillamente elegir ser célibe. Y puede o no existir misoginia por razones totalmente distintas.

E insisto con esto: el orgullo de ser estúpido. Que comulga mucho con el orgullo de ser de nazi o liberal que hay en la actualidad. El crecimiento de la “comunidad incel” fue 100% de la mano con el crecimiento del nazismo en redes sociales y la seguridad y orgullo con la cual estas ideas comenzaron a esgrimirse. Sin duda, surgen como respuesta y combate al feminismo de la cuarta ola que, y vuelvo sobre el artículo de Cracked que resume lo que fue el concepto algo vapuleado de “deconstrucción” que exigía al hombre CAMBIAR. A todos nosotros.

Si tenemos que cambiar entonces ya no podemos “ser como somos”. Ya deja de ser real.

¿No pueden funcionar ambas situaciones a la vez? ¿Cómo soy “yo mismo” si a la vez tengo que cambiar para ser mejor?

Qué significa el término "incel"? | CNN

Comunidad

Supongamos un nerd que trabaja en sistemas (algo muy común), ese gremio históricamente asociado con el beneficio del home office.

Supongamos que, como nerd, le gustan todos esos hobbies que enumeré y que todos ellos se pueden disfrutar sin salir de casa, ese lugar que, por ser de él, es más cómodo que cualquier otro lugar. La casa que es el hogar.

¿En que momento forma comunidad?

Lo hacen en internet. En redes sociales. 

¿En que momento se atraviesa esa barrera virtual?

Internet no es capaz de sintonizar con la humanidad. No puede traducir la relación de tu a tu de manera eficaz. Y lo intenta. La realidad virtual, las inteligencias artificiales, el choreo del transhumanismo. Nada, de momento, puede reemplazar a la conexión que existe entre dos personas y sus cuerpos hechos de carne, huesos y emociones.

Identificar a tiempo al incel para humanizarlo le roba un militante al nazismo. No se si es fácil determinar como se llega a ser incel aunque se haya intentado por mas de una década. Teorías sobran. Misoginia internalizada, crianza con alguna demostración machista, las conejeras de internet adonde van los pibes adolescentes cuando ya no obtienen en las RRSS comunes esa “edginess” que buscan. Importante retomar para algunos puntos este video.

Del otro lado del fenómeno nos encontramos aquellos que aún insistimos en no considerar maldad lo que puede ser explicado por la incompetencia. Pero creo que es mas una reacción a lo que bien puede ser el instinto humano de querer matarlos a todos para resolver el problema de raiz.

O, en palabras de un revolucionario chino del siglo 20: “

“Hay que poner al descubierto, sin tener consideración con nadie, todos los errores cometidos y analizar y criticar en forma científica, todo lo malo del pasado, para que en el futuro el trabajo se realice más cuidadosamente y mejor. Eso es lo que quiere decir ‘sacar lecciones de los errores pasados para evitarlos en el futuro’. Pero, al denunciar los errores y criticar los defectos, lo hacemos igual que un médico trata un caso, con el único objeto de salvar al paciente y no de matarlo”.

Salgan de Twitter (parte 2)


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