Jimeronica
03-06-2024 16:45

Hace unas semanas, bajo el fantástico influjo de una planta que se fuma, me sentaba a jugar Marvel Snap; un simple juego de cartas disponible para PC y mobile, diseñado con motivos de la marca homónima. Mientras sentía el palpitar de mi corazón y el nerviosismo en mis dedos, ansiosos de arrancar una partida, me dí cuenta que por suerte no estaba viviendo esa sensación con otros juegos al mismo tiempo, por ejemplo: Hades, Spiritfarer, Lord of the Rings Online, Diablo 2… la lista continúa. 

Estoy segura que mi productividad estaría severamente disminuída si jugara en paralelo varios de ellos, qué digo, ni siquiera me ocuparía de comer bien, ir al baño a tiempo, despertarme a horarios razonables, etc. Fue entonces cuando tuve una pequeña revelación que decidí volcar en el siguiente tuit: 

 

Lo que me sorprendió después es que a pesar de ser una publicación de viernes por la noche, tuvo un gran impacto y descubrí muchos “drogadictos” en recuperación que coincidían conmigo. Hay un montonazo que generan esa sensación y, según las respuestas recopiladas, parece ser que los roguelike, granjita tipo cozy y simuladores escalan alto en la lista. Entonces me pregunté ¿Qué tienen estos títulos que nos generan esa sensación de dependencia? ¿Cómo logran absorbernos a tal punto que no notamos el paso del tiempo? 

Fui a buscar respuestas en investigaciones, publicaciones, libros, bibliografía variedad, y entonces escribí esta nota. 

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El Flow

Para hablar de adicción a un videojuego quizá sea necesario diferenciar ciertas pautas. Esta “adicción” de la que hablo, tal vez es una palabra cariñosa para definir cualidades como inmersivo, satisfactorio o que hace perder la noción del tiempo. Me parece super necesario explicarlo porque no quiero tener que lidiar después con abanderados de la gramática o defensores espontáneos de la no-banalización de términos. Sí, está mal decir “me dá TOC esto” cuando no tenemos TOC, pero el lenguaje se transforma constantemente y a muchas personas con TOC les chupa un huevo que usen el término, mientras no las discriminen en la vida cotidiana (sí, les pregunté).

Entonces, en la búsqueda de una definición más apropiada para definir estas sensaciones, me topé con Mihaly Csikszentmihalyi (Miha, para los amigos y los que no queremos escribir ese apellido tan difícil), un psicólogo húngaroestadounidense que se popularizó por crear la teoría de “Flow” o “Flujo” y profundizar en el tema. 

Mihaly Csikszentmihalyi

Mihaly, autor de la teoría del Flow y «Cómo vivir con un apellido de 11 consonantes»

El Flow, lejos de ser un servicio de cable, un estilo con onda o un líquido corporal; se define como un estado de concentración total y de inmersión en una actividad, donde las personas experimentan un alto grado de enfoque y disfrute. Este estado suele estar acompañado por un sentido de control y dominio sobre la actividad.

Estas son las características que Mihaly considera necesarias para la construcción del flow: 

Alta Concentración y Enfoque: Concentración absoluta en la actividad, lo que significa olvidarse del tiempo y otras distracciones.

Equilibrio entre Desafío y Habilidad: Nivel adecuado de desafío que coincida con nuestras habilidades. Si es demasiado fácil, puede aburrir; si es demasiado difícil, puede frustrar.

Metas Claras y Retroalimentación Inmediata: Comprender claramente qué se espera y recibir retroalimentación instantánea sobre nuestro desempeño. Esto ayuda a mantener la concentración y la motivación.

Pérdida de la Autoconciencia: Nos involucramos tanto que perdemos la autoconciencia y dejamos de preocuparnos por el juicio de los demás.

Alteración del Sentido del Tiempo: Perdemos la noción del tiempo, sintiendo que las horas pasan en minutos o viceversa.

Experiencia Inherentemente Gratificante: Sentido de satisfacción y disfrute intrínseco, la actividad en sí misma es recompensante, independientemente de los resultados externos.

Motivación Intrínseca: Motivación por el proceso mismo, más que por recompensas externas, como el dinero o el reconocimiento.

flow

Como habrán sospechado, el estado de flow no se le adjudica exclusivamente a videojuegos, sino actividades en general. Mirar una película, hacer artesanías, imaginar algo, actuar o incluso trabajar pueden producir estado de flow. 

Lamentablemente hay muchas empresas que reconocen estas cualidades y son capaces de replicarlas en productos para que el flow se convierta en una adicción y por eso este maravilloso estado muchas veces se encuentra prácticamente en los límites de la ludopatía. No me parece nada casual que uno de los más mencionados: Vampire Survivors, ha sido realizado por un ex trabajador de la industria de los casinos que, por suerte, decidió decantarse a un arte mucho menos abusivo de la psique humana. Recomiendo que vean el fantástico documental de no clip al respecto: 

 

Qué tendrá el Tycoon, que a ellas las provoca…

Entonces ya sabemos cómo funciona el flow y probablemente nuestros juegos favoritos más adictivos cuentan con unos buenos disparadores ¿Analizamos algunos para encontrarlo? 

Primero tomemos simuladores en general: cualquier Tycoon: los hay sumamente populares como el Two Point Hospital (y su gran predecesor: Theme Hospital), Roller Coaster, Air, Coffee, Jurassic World… hay tanta cantidad de Tycoons como temas en el mundo. Hace poco entré en absoluto estado de flow con uno que salió gratis para PSPlus y sólo instalé por curiosidad, jamás en la vida pensé que disfrutaría tanto con un simulador de hidrolavadora. Pasar una manguera con agua en distintas formas y potencias por las paredes más mugrosas del mundo y ver como todo queda impecable, sin otro sonido más que el del agua y el motor… es verdaderamente placentero. ¿Cómo lo logran?

power wash simulator droga

Te juro que veo esto y ya me agarra la abstinencia

Los juegos tipo tycoon requieren una gran cantidad de atención al detalle y enfoque constante. Estando a cargo de diversos aspectos de gestión, desde construcción y diseño hasta control financiero y gestión de personal; podemos lograr altos niveles de inmersión porque hay múltiples elementos que deben ser coordinados simultáneamente. Por otra parte, todos suelen comenzar con un nivel de dificultad accesible, pero se vuelven más complejos a medida que progresamos. Tal vez haya que aprender nuevas habilidades, adaptarse a las circunstancias y equilibrar las demandas, pero jamás resulta abrumador y las fallas no generan un alto coste más allá de tener que empezar de nuevo un nivel.

Si vamos al tema de las metas, los objetivos son claros y comprensibles, van al hueso sin demasiadas vueltas: ganar x cantidad de dinero, satisfacción del cliente, completar al 100% el nivel, expansión del negocio, etc. La retroalimentación es inmediata y visible: los resultados de las decisiones se reflejan ya sea a través de ganancias, reacciones de personajes, o cambios en el entorno. Respecto a la autoconciencia y el sentido del tiempo, aunque parezca extraño decirlo por los Tycoons, lo cierto es que hacer tareas rutinarias nos permite repetir, y repetir nos ayuda a concentrarnos. Así de fácil pueden pasar las horas donde nos hemos sumergido en el juego… las tareas repetitivas, sobre todo cuando no suceden en la vida real, pueden ser más gratificantes de lo que pensamos, sobre todo si tienen un progreso. 

Finalmente, la motivación intrínseca de este género se comparte con los mundo abierto: hay suficiente libertad y control para ejercer nuestra creatividad, disfrutar nuestro proceso y experimentar sin sufrir graves consecuencias. 

theme hospital

Qué juegazo, la puta madre.

Cozy, que te quiero Cozy

No sólo cozy (la traducción literal sería: acogedor), esta categoría suele convivir con mucha facilidad con títulos de gestión de granja. Los ejemplos más frecuentes son: Stardew Valley, Harvest Moon, Spiritfarer, Animal Crossing, entre otros. 

La estructura de los mismos llega a una comunión perfecta entre las metas claras de mantener una granja y gestionar actividades sin dificultad más que la constancia, con el ambiente absorbente de los colores pastel, la música relajante o el pixel art más familiar del mundo. Muchos de ellos, además, ofrecen gratificación instantánea mediante el acceso a decoraciones y otras formas de construcción que vuelven más agradable el tiempo que permanecemos jugándolos. 

El boom de la pandemia todavía persiste.

Si bien tampoco esto es algo que sucede en todos, muchos de ellos suman un factor de socialización y comunidad que hace más divertido no sólo el disfrute de sus mecánicas, también el intercambio de estrategias o inspiración. No es lo mismo hacer las cosas por nuestra cuenta que ver todo el esmero y creatividad que otros han puesto a su granja y tratar de repetir lo mismo a nuestra manera. 

Pero otra realidad quizá menos atada a la teoría del Flow y no por eso menos cierta, es que siempre encontraremos algo de tranquilidad en cumplir un sueño frustrado de estar en contacto con lo simple de la naturaleza. Nuestras vidas urbanizadas, colmadas de tecnología, vuelven cada vez más tangible ese deseo de conectar con lo primitivo de cosechar una verdura… y si no me creen, queda simplemente ver el actual fenómeno de Tsuki´s Odyssey, desde Pokémon Go que no vimos a tanta gente colgar sus vidas por sostener un universo paralelo, incluso aunque eso implique la peligrosa práctica de instalar apps desconocidas en tu celular. 

spiritfarer

Auténtica feligresa de Spiritfarer

Roguelike y Roguelite fueron al río…

Este género tal vez es el más novedoso de la lista. Es posible que para quienes ya incursionan en ellos hace tiempo no sea ninguna noticia, pero en comparación con los demás, son relativamente jóvenes en la industria. Posiblemente los más populares sean The Binding of Isaac, Hades, Dead Cells, Enter the Gungeon, Balatro y Slay the Spire, entre otros. 

El roguelike y sus vertientes presentan muchos más desafíos. Lejos están de ofrecer una granjita de conejos o una changa limpiando motos; sin embargo, su acercamiento a la comodidad está en la repetición, así lo que nos resulta difícil se termina por volver cotidiano. Por eso a veces parecen una versión amplificada de las máquinas tragamonedas

Hades

La mejor escena de tu vida.

El roguelike nos suelta a un mundo que se transforma con cada iteración, pero al mismo tiempo sus repeticiones tendrán puntos en común de un tono familiar. Cada dungeon será diferente pero con nuestras continuas visitas empezaremos a identificar tipos de enemigos, armas, herramientas, bonus y estrategias diversas. Por eso hay algo de placer en la libertad de sus cambios: quizá el próximo intento sea mejor que el anterior, con ese prospecto en mente no hay nada que queramos más que volver a intentarlo… en algún momento pasaron 4 horas y no sabemos bien cómo. 

La teoría del Flow entonces funciona también a la perfección con este sistema, al ejecutar partidas de corta duración, los objetivos son claros y la satisfacción es inmediata, porque extendemos la duración si hemos hecho bien las cosas y si lo hacemos mal, tenemos la posibilidad de comenzarlo inmediatamente. De nuevo, es el mismo ciclo lo que satisface y por eso digo que se parece tanto a un tragamonedas (sólo que al menos exige habilidad). 

El equilibrio entre desafío y habilidad reside justamente en su capacidad de hacer que no nos frustremos y se pueda empezar de nuevo a toda velocidad, algo que, por ejemplo, un soulslike no sería capaz.

binding of isaac

Nunca un asco te dio tantas ganas de repetir.

Nos queda en el tintero

Sabemos que aun faltan otros géneros más por explorar: los clásicos shooters grupales, el survival y el novio toxi que todo gamer alguna vez se arrepiente: el diabólico MOBA. Sin embargo, los rubros anteriormente mencionados fueron los más votados y por eso ocuparon un lugar acá. 

Ahora que sabés cuáles son los mecanismos detrás de la construcción de un juego adictivo, tal vez seas más consciente de lo que te sucede cuando los experimentes… o quizá esta sea una excelente idea para ir y desarrollar uno al que no le puedan sacar las manos de encima. 

¿Cuál es el tuyo? 


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Jimeronica
Guionista, Editoria, Project Manager, Astróloga, Barmaid... Entre otras, no necesariamente en ese orden de prioridad. Una idealista que no sabe comulgar con algunas caretas modernas, posiblemente por eso estoy escribiendo acá.